14 marzo 2024 Por Anabel Palomares 0

Alemania tiene miles de libros envenenados en sus bibliotecas y universidades. No ha sido hasta ahora que lo han descubierto

Según informa el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, las bibliotecas alemanas están guardando sus colecciones de libros y buscando veneno entre sus páginas. Antes fueron parte integral de la sociedad burguesa. Ahora están en el punto de mira porque se sabe que contienen arsénico en su composición.

El peligro es que muchos de esos “libros envenenados” podrían estar en cualquier lugar, y envenenarse es tan sencillo como leerlos y que la sustancia toque nuestros dedos. Al tocarlo, el veneno puede entrar al cuerpo a través de la piel. Evidentemente no todos los libros antiguos están contaminados, pero la Asociación Alemana de Bibliotecas explicaba que hay algunos “componentes de pigmentos potencialmente perjudiciales para la salud” que se encuentran en fondos históricos el pasado diciembre de 2023.

Por eso la Universidad de Düsseldorf anunció a principios de marzo que cerraría durante varios días para inspeccionar 15.000 libros. A finales de febrero la Universidad de Bielefeld bloqueó 60.000 volúmenes y lo mismo pasó en las bibliotecas universitarias de Siegen y en la Universidad de Duisburg-Essen y las bibliotecas de Saarbrücken y Kaiserslautern. La Universidad de Leipzig también podría verse afectada.

Uno de los colores más peligrosos del mundo

El envenenamiento puede producir síntomas como dolor de cabeza, edemas o cólicos y si la lectura es prolongada en el tiempo, también hay riesgos de padecer cáncer. El motivo es que ciertos colores con los que se producían libros en el siglo XIX, contenían en su fórmula química acetoarsenita de cobre (una combinación de acetato de cobre con trióxido de arsénico), como el “verde Schweinfurter” o verde de París, un pigmento utilizado para colorear encuadernaciones o recortes de libros. En humanos, la exposición al arsénico puede dañar la manera en la que las células se comunican y funcionan. Y altos niveles de arsénico se han vinculado directamente al cáncer y las enfermedades cardíacas como explican desde la OMS.

Fue desarrollado comercialmente en 1814 por la Wilhelm Dye and White Lead Company de Schweinfurt en Alemania y en 1860 se habían producido más de 700 toneladas de este pigmento sólo en el país. En aquella época llegó a usarse para vestidos, adornos, guantes y hasta zapatos, con el consiguiente riesgo para la salud. Los trabajaron en sus fábricas fueron los que más sufrirían.

Se descubrió que este pigmento (químicamente llamado acetoarsenito de cobre) tenía propiedades insecticidas. De hecho existía la creencia de que los insectos no vivían en cuartos de color verde, y se ha especulado que Napoleón murió por envenenamiento lento con arsénico por dormir en su dormitorio decorado con papel pintado de color verde.

¿Por qué ahora?

En la Universidad Tecnológica de Colonia se presentaron los resultados del proyecto de investigación «Detección y reutilización de encuadernaciones contaminadas con arsénico y creación de un modelo para la manipulación preventiva de dichos volúmenes«, que fue financiado por la Oficina de Coordinación para la Conservación de los Bienes Culturales Escritos en 2020/21. Y sí, el color verde aparecía.

Desde 2023 está disponible un informe detallado del taller realizado por bibliotecarios de la Universidad de Kiel sobre este tema. En realidad no es nuevo, las bibliotecas siguen un movimiento que comenzó hace mucho tiempo en los museos. Todavía aparecen rastros de arsénico en cuadros pintados durante el siglo XIX y en libros editados, restaurados o encuadernados en esa época. Aunque su color fácilmente reconocible, lo cierto es que para determinar lo peligrosos o no que son, es necesario hacer exámenes microquímicos en los libros, o pruebas de fluorescencia de rayos X.

No está claro en qué concentración se liberan realmente los pigmentos contaminados con arsénico, algo que actualmente se está estudiando, y podrían existir otros pigmentos tóxicos. Melissa Tedone, jefa del laboratorio de conservación de materiales de biblioteca del Museo, Jardín y Biblioteca de Winterthur, en Delaware ponía en marcha el Poison Book Project para localizar y catalogar volúmenes nocivos también en Estados Unidos. El 1 de febrero ya llevaban contabilizados 253.

El verdadero peligro del arsénico

No está claro en qué concentración se liberan realmente los pigmentos contaminados con arsénico, algo que actualmente se está estudiando, y podrían existir otros pigmentos tóxicos. Lo que sí se sabe es que el arsénico en altas concentraciones puede llegar a causar la muerte, por lo que es un peligro para conservadores. En la intoxicación aguda por arsénico, la muerte sobreviene debido a un colapso cardiovascular y a un shock hipovolémico. Una dosis letal de arsénico para un adulto es de unos 100 miligramos, la masa de varios granos de arroz.

En el caso de usarlo, se puede transmitir a través de la piel, pero el riesgo relativo al uso de estos libros depende de la frecuencia de su uso. Según Michael Gladle, director de salud y seguridad medioambiental de la Universidad de Delaware aunque el arsénico es un metal pesado y tiene cierta toxicidad asociada, es principalmente por inhalación o ingestión. Eso sí, el experto sugiere que cuando se manipulen, se aíslen los libros y se trabaje con ellos en mesas con campanas de extracción y guantes.

Está claro es que a veces la realidad supera a la ficción porque en ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco ya vimos un asesinato con un libro envenenado, y curiosamente en 2018, Jacob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen descubrían tres libros envenenados con arsénico en la Universidad de Dinamarca. “El análisis reveló que la capa de pigmento era, en realidad, arsénico, una de las sustancias más peligrosas del mundo y cuya exposición puede provocar incluso la muerte», explican los investigadores.

Ahora la pregunta que surge es, ¿aparecerán este tipo de libros en más partes del mundo? De momento en España no tenemos constancia de que se hayan retirado libros de. por ejemplo, la Biblioteca Nacional. Por si acaso: si parece antiguo y el canto de sus hojas o su cubierta están teñidos de un verde brillante, no lo leas.

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Fotos | Foto de portada Prateek Katyal en Unsplash, Faith Enck en Unsplash

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Alemania tiene miles de libros envenenados en sus bibliotecas y universidades. No ha sido hasta ahora que lo han descubierto

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Según informa el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, las bibliotecas alemanas están guardando sus colecciones de libros y buscando veneno entre sus páginas. Antes fueron parte integral de la sociedad burguesa. Ahora están en el punto de mira porque se sabe que contienen arsénico en su composición.

El peligro es que muchos de esos “libros envenenados” podrían estar en cualquier lugar, y envenenarse es tan sencillo como leerlos y que la sustancia toque nuestros dedos. Al tocarlo, el veneno puede entrar al cuerpo a través de la piel. Evidentemente no todos los libros antiguos están contaminados, pero la Asociación Alemana de Bibliotecas explicaba que hay algunos “componentes de pigmentos potencialmente perjudiciales para la salud” que se encuentran en fondos históricos el pasado diciembre de 2023.

Por eso la Universidad de Düsseldorf anunció a principios de marzo que cerraría durante varios días para inspeccionar 15.000 libros. A finales de febrero la Universidad de Bielefeld bloqueó 60.000 volúmenes y lo mismo pasó en las bibliotecas universitarias de Siegen y en la Universidad de Duisburg-Essen y las bibliotecas de Saarbrücken y Kaiserslautern. La Universidad de Leipzig también podría verse afectada.

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El envenenamiento puede producir síntomas como dolor de cabeza, edemas o cólicos y si la lectura es prolongada en el tiempo, también hay riesgos de padecer cáncer. El motivo es que ciertos colores con los que se producían libros en el siglo XIX, contenían en su fórmula química acetoarsenita de cobre (una combinación de acetato de cobre con trióxido de arsénico), como el “verde Schweinfurter” o verde de París, un pigmento utilizado para colorear encuadernaciones o recortes de libros. En humanos, la exposición al arsénico puede dañar la manera en la que las células se comunican y funcionan. Y altos niveles de arsénico se han vinculado directamente al cáncer y las enfermedades cardíacas como explican desde la OMS.

Fue desarrollado comercialmente en 1814 por la Wilhelm Dye and White Lead Company de Schweinfurt en Alemania y en 1860 se habían producido más de 700 toneladas de este pigmento sólo en el país. En aquella época llegó a usarse para vestidos, adornos, guantes y hasta zapatos, con el consiguiente riesgo para la salud. Los trabajaron en sus fábricas fueron los que más sufrirían.

Se descubrió que este pigmento (químicamente llamado acetoarsenito de cobre) tenía propiedades insecticidas. De hecho existía la creencia de que los insectos no vivían en cuartos de color verde, y se ha especulado que Napoleón murió por envenenamiento lento con arsénico por dormir en su dormitorio decorado con papel pintado de color verde.

¿Por qué ahora?

En la Universidad Tecnológica de Colonia se presentaron los resultados del proyecto de investigación «Detección y reutilización de encuadernaciones contaminadas con arsénico y creación de un modelo para la manipulación preventiva de dichos volúmenes», que fue financiado por la Oficina de Coordinación para la Conservación de los Bienes Culturales Escritos en 2020/21. Y sí, el color verde aparecía.

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No está claro en qué concentración se liberan realmente los pigmentos contaminados con arsénico, algo que actualmente se está estudiando, y podrían existir otros pigmentos tóxicos. Melissa Tedone, jefa del laboratorio de conservación de materiales de biblioteca del Museo, Jardín y Biblioteca de Winterthur, en Delaware ponía en marcha el Poison Book Project para localizar y catalogar volúmenes nocivos también en Estados Unidos. El 1 de febrero ya llevaban contabilizados 253.

El verdadero peligro del arsénico

No está claro en qué concentración se liberan realmente los pigmentos contaminados con arsénico, algo que actualmente se está estudiando, y podrían existir otros pigmentos tóxicos. Lo que sí se sabe es que el arsénico en altas concentraciones puede llegar a causar la muerte, por lo que es un peligro para conservadores. En la intoxicación aguda por arsénico, la muerte sobreviene debido a un colapso cardiovascular y a un shock hipovolémico. Una dosis letal de arsénico para un adulto es de unos 100 miligramos, la masa de varios granos de arroz.

En el caso de usarlo, se puede transmitir a través de la piel, pero el riesgo relativo al uso de estos libros depende de la frecuencia de su uso. Según Michael Gladle, director de salud y seguridad medioambiental de la Universidad de Delaware aunque el arsénico es un metal pesado y tiene cierta toxicidad asociada, es principalmente por inhalación o ingestión. Eso sí, el experto sugiere que cuando se manipulen, se aíslen los libros y se trabaje con ellos en mesas con campanas de extracción y guantes.

Está claro es que a veces la realidad supera a la ficción porque en ‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco ya vimos un asesinato con un libro envenenado, y curiosamente en 2018, Jacob Povl Holck y Kaare Lund Rasmussen descubrían tres libros envenenados con arsénico en la Universidad de Dinamarca. “El análisis reveló que la capa de pigmento era, en realidad, arsénico, una de las sustancias más peligrosas del mundo y cuya exposición puede provocar incluso la muerte», explican los investigadores.

Ahora la pregunta que surge es, ¿aparecerán este tipo de libros en más partes del mundo? De momento en España no tenemos constancia de que se hayan retirado libros de. por ejemplo, la Biblioteca Nacional. Por si acaso: si parece antiguo y el canto de sus hojas o su cubierta están teñidos de un verde brillante, no lo leas.

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Fotos | Foto de portada Prateek Katyal en Unsplash, Faith Enck en Unsplash

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