18 enero 2024 Por Anabel Palomares 0

La sombra de una relación tóxica va más allá de la ruptura. Por qué nos asusta la calma en las siguientes relaciones de pareja

“¿En qué momento la bondad dejó de ser sexy? ¿En qué momento aprendimos que los que nos trataban mal eran los que nos querían?” Con estas preguntas, la psicóloga Alicia González comenzaba un post en Instagram que nos invitó a reflexionar sobre algo: nos asusta y desconcierta la calma en una nueva relación cuando hemos salido de una tóxica.

Iria Reguera, psicóloga y redactora jefa de Trendencias nos explica que se debe a que “nos enseñan desde bien pequeñas que el amor tiene que ser super intenso, te tiene que dar mariposas, te tiene que poner nerviosa, tiene que ser emocionalmente devastador. Y no, eso se llama ansiedad, no amor”. Es uno de los mitos de amor romántico que desmiente en su libro Me quiero, te quiero la también psicóloga María Esclapez.

Películas como ‘Crepúsculo’ nos han hecho creer que el drama es amor. ‘3 metros sobre el cielo’ nos enseñó que los que se pelean, se desean, y las películas de Disney nos hicieron creer que un príncipe azul vendría a rescatarnos. Y el verdadero amor no está lleno de subidas y bajadas como en una montaña rusa, sino de estabilidad y calma.

Por qué la calma resulta abrumadora después de una relación tóxica

Cuando empecé con mi actual pareja me di cuenta de que con él existía la calma. La calma es abrumadora a veces pero luego entiendes que lo que pasa es que no estás acostumbrada. Venía de un torbellino de subidas y bajadas, lleno de comportamientos tóxicos por ambas partes, dependencia emocional y un largo etcétera, y cuando experimenté esa calma con mi actual pareja, a ratos me parecía más desestabilizadora. ¿Dónde estaba mi vaivén? ¿Acaso no estoy enamorada de verdad? ¿Y mi drama?

Para Pepa López ocurre algo similar: “me da pánico empezar algo seguro porque estoy tan acostumbrada a la dinámica de la marcha y del ansia que cuando tengo lo contrario lo siento «aburrido””. Es el resultado del llamado refuerzo intermitente, que pone a prueba a nuestro cerebro gracias al sistema de recompensa y funciona casi como una droga. Ese también es el motivo por el que nos cuesta tanto dejar una relación tóxica como explicaba Esclapez en el podcast «Estirando el chicle”.

Si durante nuestras anteriores relaciones solo hemos vivido breadcrumbing, love bombing y no entiendes que cuando te empiezas a «enamorar» eres una bomba hormonal que termina y eso es justo estar enamorada, la calma nos asustará.

Las mariposas en el estómago Vs. el amor de verdad

Cuando nos enamoramos nuestro cuerpo segrega un cóctel de sustancias que nos hace ver y sentir cosas que en realidad no son: oxitocina (la hormona del amor), adrenalina (liberada también en periodos de estrés y ansiedad), serotonina o dopamina de la que ya te hablamos en este artículo, entre otras. Todas juntas provocan el llamado eustrés o el estrés positivo que te adelanto que físicamente es imposible de mantener. Cuando el enamoramiento pasa, las hormonas descienden.

María Esclapez nos explica en su libro que la responsable del fenómeno de las mariposas en el estómago es la adrenalina. “Esta sustancia hace que aumente el peristaltismo o dicho de otra manera que sientas mariposas en el estómago […]. Cuando sientes mariposas en el estómago, lo que estás sintiendo realmente es ansiedad”. Pero cuando la relación termina y hay un duelo amoroso, los niveles de adrenalina y noradrenalina disminuyen.

Esclapez explica que “todas estas sustancias, entre la subidas y bajadas, son las responsables del síndrome de abstinencia o el mono por la pareja y por aquello que vivías con ella.” Ese vaivén hormonal es lo contrario a la calma, pero nuestro cerebro está acostumbrado a otra cosa. Y ahora la cosa cambia.

Pensar que si no sientes esos nervios y esas mariposas en el estómago era «aburrido» o no estaba enamorada de verdad, hace que nos boicoteemos y hasta que busquemos drama donde no lo hay solo porque no entendemos cómo funciona el enamoramiento y no sabemos que tiene una fecha de fin. No es que termine el amor, es que cambia y se vuelve maduro.

En palabras de Iria Reguera, “con más madurez y entendiendo que esas mariposas no son amor si no ansiedad, es como he conseguido valorar el calorcito en el corazón de una relación sana y calmada”.

Para otras personas, como María Yuste, la calma resulta extraña por otro motivo: desconfianza. Después de pasar por relaciones en las que nos han engañado, es muy normal desconfiar y pensar que la situación va a repetirse. Esas traiciones vividas en el pasado pueden convertirnos en alguien más celoso, desconfiado y hasta dificultar nuevas relaciones. “Siento que eso terminará tarde o temprano y mostrará otra cara. Hasta hay momentos en que pienso que están haciendo solo un papel”, afirmaba nuestra compañera. Aunque es reversible y esa calma que sentimos en la nueva relación es algo que tenemos que esforzarnos por sostener porque a nadie le gusta pasarlo mal.

Ese miedo que venga lo malo nos hace sobrepensar, pero como afirma Iria Reguera tal vez la solución esté en nosotros y tener claro los límites, las necesidades y lo que queremos en las relaciones. “En mi caso, acabé tan harta de no valorarme a mí misma y de aceptar cualquier cosa, que me dejó de importarme que pudiera venir lo “malo” porque sabía que ya no lo iba a permitir ni aceptar”.

Sara Hormigo nos dice algo que tiene mucho de cierto “si has pasado por toda esa ansiedad y estrés que provoca una relación tóxica, ha sido necesario para luego valorar más la que no lo es y sentirte bien en esa calma”. Aunque eso sí, estamos cansadas ya de pasarlo mal para valorar lo bueno porque si existiera responsabilidad afectiva en todas las relaciones, aunque estas terminaran, no sentiríamos ese miedo ante una calma saludable y necesaria en nuestras futuras relaciones.

Como dice la psicóloga Alicia González: haz caso a tu Pepito Grillo y sostén esa calma aunque te asuste, porque es lo que de verdad quieres y algo indispensable si hablamos de relaciones saludables de pareja.

Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

Fotos | Crepúsculo

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Anabel Palomares

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“¿En qué momento la bondad dejó de ser sexy? ¿En qué momento aprendimos que los que nos trataban mal eran los que nos querían?” Con estas preguntas, la psicóloga Alicia González comenzaba un post en Instagram que nos invitó a reflexionar sobre algo: nos asusta y desconcierta la calma en una nueva relación cuando hemos salido de una tóxica.

Iria Reguera, psicóloga y redactora jefa de Trendencias nos explica que se debe a que “nos enseñan desde bien pequeñas que el amor tiene que ser super intenso, te tiene que dar mariposas, te tiene que poner nerviosa, tiene que ser emocionalmente devastador. Y no, eso se llama ansiedad, no amor”. Es uno de los mitos de amor romántico que desmiente en su libro Me quiero, te quiero la también psicóloga María Esclapez.

Películas como ‘Crepúsculo’ nos han hecho creer que el drama es amor. ‘3 metros sobre el cielo’ nos enseñó que los que se pelean, se desean, y las películas de Disney nos hicieron creer que un príncipe azul vendría a rescatarnos. Y el verdadero amor no está lleno de subidas y bajadas como en una montaña rusa, sino de estabilidad y calma.

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Cuando empecé con mi actual pareja me di cuenta de que con él existía la calma. La calma es abrumadora a veces pero luego entiendes que lo que pasa es que no estás acostumbrada. Venía de un torbellino de subidas y bajadas, lleno de comportamientos tóxicos por ambas partes, dependencia emocional y un largo etcétera, y cuando experimenté esa calma con mi actual pareja, a ratos me parecía más desestabilizadora. ¿Dónde estaba mi vaivén? ¿Acaso no estoy enamorada de verdad? ¿Y mi drama?

Para Pepa López ocurre algo similar: “me da pánico empezar algo seguro porque estoy tan acostumbrada a la dinámica de la marcha y del ansia que cuando tengo lo contrario lo siento «aburrido””. Es el resultado del llamado refuerzo intermitente, que pone a prueba a nuestro cerebro gracias al sistema de recompensa y funciona casi como una droga. Ese también es el motivo por el que nos cuesta tanto dejar una relación tóxica como explicaba Esclapez en el podcast «Estirando el chicle”.

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María Esclapez nos explica en su libro que la responsable del fenómeno de las mariposas en el estómago es la adrenalina. “Esta sustancia hace que aumente el peristaltismo o dicho de otra manera que sientas mariposas en el estómago […]. Cuando sientes mariposas en el estómago, lo que estás sintiendo realmente es ansiedad”. Pero cuando la relación termina y hay un duelo amoroso, los niveles de adrenalina y noradrenalina disminuyen.

Esclapez explica que “todas estas sustancias, entre la subidas y bajadas, son las responsables del síndrome de abstinencia o el mono por la pareja y por aquello que vivías con ella.” Ese vaivén hormonal es lo contrario a la calma, pero nuestro cerebro está acostumbrado a otra cosa. Y ahora la cosa cambia.

Pensar que si no sientes esos nervios y esas mariposas en el estómago era «aburrido» o no estaba enamorada de verdad, hace que nos boicoteemos y hasta que busquemos drama donde no lo hay solo porque no entendemos cómo funciona el enamoramiento y no sabemos que tiene una fecha de fin. No es que termine el amor, es que cambia y se vuelve maduro.

En palabras de Iria Reguera, “con más madurez y entendiendo que esas mariposas no son amor si no ansiedad, es como he conseguido valorar el calorcito en el corazón de una relación sana y calmada”.

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Ese miedo que venga lo malo nos hace sobrepensar, pero como afirma Iria Reguera tal vez la solución esté en nosotros y tener claro los límites, las necesidades y lo que queremos en las relaciones. “En mi caso, acabé tan harta de no valorarme a mí misma y de aceptar cualquier cosa, que me dejó de importarme que pudiera venir lo “malo” porque sabía que ya no lo iba a permitir ni aceptar”.

Sara Hormigo nos dice algo que tiene mucho de cierto “si has pasado por toda esa ansiedad y estrés que provoca una relación tóxica, ha sido necesario para luego valorar más la que no lo es y sentirte bien en esa calma”. Aunque eso sí, estamos cansadas ya de pasarlo mal para valorar lo bueno porque si existiera responsabilidad afectiva en todas las relaciones, aunque estas terminaran, no sentiríamos ese miedo ante una calma saludable y necesaria en nuestras futuras relaciones.

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Como dice la psicóloga Alicia González: haz caso a tu Pepito Grillo y sostén esa calma aunque te asuste, porque es lo que de verdad quieres y algo indispensable si hablamos de relaciones saludables de pareja.

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Anabel Palomares

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