11 julio 2022 Por María Yuste 0

Las Merindades, el paraíso natural de Burgos donde impresionantes montañas se mezclan con riberas que parecen playas

Si las impresionantes formaciones rocosas y otras maravillas del Parque Natural del Alto Tajo, en la provincia de Guadalajara y junto al límite con Aragón, te han dejado con ganas de más naturaleza salvaje sin siquiera tener que salir de la península ibérica, solo has de subir un poco más al norte, hasta el lugar conocido como Las Merindades. Allí, las montañas del norte de Burgos se convierten en un paraíso soñado por todos alguna vez pero que no sabíamos dónde encontrar. Extensos parajes en los que la naturaleza se recrea en su propia belleza y que conservan el encanto de inmensas obras naturales intactas.

En Las merindades, los paisajes de bosques y ríos de aguas cristalinas se mezclan con interesantes ermitas románicas, esbeltos torreones y castillos y demás tesoros patrimoniales. Más de 360 núcleos de población, extendidos en una superficie similar a la vecina Vizcaya, componen la amplia comarca. Tanto el Ebro como la Cordillera Cantábrica han condicionado un paisaje que se mantiene colorido y sorprendente durante todas las estaciones del año.

Se trata de una zona de contrastes, en la que se contraponen amplias depresiones y desolados páramos; valles glaciares y escarpadas montañas; grandes cavidades y desafiantes desfiladeros; saltos de aguas y caudalosos ríos; bosques autóctonos y empinadas praderas.

Así que se trata de un territorio donde disfrutar de la naturaleza, sí, pero también del deporte al aire libre: senderismo; bici de montaña; escalada espeleología; esquí; vela rafting; piragüismo; golf; pesca; caza, equitación y toda clase de deportes aéreos. Además de ser un lugar donde descubrir la historia y sumergirse en las tradiciones, costumbres y valores de sus gentes.

Recorriendo las Merindades puede descubrirse el reflejo de la imponente huella de la historia. Desde el hombre primitivo, en Ojo Guareña, hasta nuestros días. En la Edad Media la comarca jugó un papel crucial en la Repoblación como núcleo del origen de Castilla.  Por otro lado, los restos de su pasado belicoso se muestran en las abundantes torres defensivas y casas fuertes fruto de las luchas entre los linajes de los Salazar y de los Velasco.

Gracias a las aguas que bañan la comarca, en las Merindades se puede disfrutar de maravillosas zonas de ribera como cascadas, piscinas naturales y embalses, para el ocio y el baño. Para ello podemos dirigirnos a el embalse del Ebro, Espinosa de los Monteros – Piscinas naturales de la presa, Parque de Villacobos, la zona de baño en el condado de Valdivielso o a villarcayo – El Soto. Eso sí, cabe tener en cuenta que ninguna de estas zonas de baño tienen servicio de socorrista.

Las Merindades también es un territorio estrechamente unido a la tradición artesana. Desde el siglo XVII se tiene constancia del trabajo, entre otros, de curtidores, que alcanzaron gran fama como boteros, zapateros, alfareros, tejeros, herreros, canteros, bataneros, carreros, silleros, almadreñeros y cesteros. Hoy en día el saber de los oficios tradicionales se ha conservado en la comarca gracias al trabajo de los artesanos que aprovechando las materias primas de la comarca. Todo ello ha propiciado que las Merindades haya sido declarada como Zona de Interés Artesanal.

En lo que respecta a la gastronomía, es una comarca muy variada, lo que hace que la tierra sean capaz de dotar a su habitantes de cantidad de productos de gran calidad con los que elaborar deliciosos platos. Pero, entre todos sus productos, cabe destacar aquellos que proceden de la matanza del cerdo, tradición que aún hoy pervive en sus pueblos, con manjares como el chorizo, la morcilla o los torreznos. Del mismo modo, por el marcado carácter ganadero de la zona, no podemos olvidarnos de carnes como la ternera con Marca de Calidad «Carne de las Merindades», el cordero o la carne de caza.

Por otro lado, la tierra provee de alimentos como las lechugas de Medina, las patatas o frutas de calidad excepcional como las cerezas de las Caderechas. Otros productos que destacan son la miel, sobre todo la de brezo, de color oscuro con un olor y sabor característicos. El chacolí, un vino blanco joven y de producción tradicionalmente familiar, torto o rosca (pan con forma redondeada y relleno de chorizo y el sobao y las italianas (dos de los dulces más representativos, elaborados en Espinosa de los Monteros con la mantequilla que se produce en la Villa).

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Fotos | @turismomerindades


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María Yuste

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Si las impresionantes formaciones rocosas y otras maravillas del Parque Natural del Alto Tajo, en la provincia de Guadalajara y junto al límite con Aragón, te han dejado con ganas de más naturaleza salvaje sin siquiera tener que salir de la península ibérica, solo has de subir un poco más al norte, hasta el lugar conocido como Las Merindades. Allí, las montañas del norte de Burgos se convierten en un paraíso soñado por todos alguna vez pero que no sabíamos dónde encontrar. Extensos parajes en los que la naturaleza se recrea en su propia belleza y que conservan el encanto de inmensas obras naturales intactas.

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Se trata de una zona de contrastes, en la que se contraponen amplias depresiones y desolados páramos; valles glaciares y escarpadas montañas; grandes cavidades y desafiantes desfiladeros; saltos de aguas y caudalosos ríos; bosques autóctonos y empinadas praderas.

Así que se trata de un territorio donde disfrutar de la naturaleza, sí, pero también del deporte al aire libre: senderismo; bici de montaña; escalada espeleología; esquí; vela rafting; piragüismo; golf; pesca; caza, equitación y toda clase de deportes aéreos. Además de ser un lugar donde descubrir la historia y sumergirse en las tradiciones, costumbres y valores de sus gentes.

Recorriendo las Merindades puede descubrirse el reflejo de la imponente huella de la historia. Desde el hombre primitivo, en Ojo Guareña, hasta nuestros días. En la Edad Media la comarca jugó un papel crucial en la Repoblación como núcleo del origen de Castilla.  Por otro lado, los restos de su pasado belicoso se muestran en las abundantes torres defensivas y casas fuertes fruto de las luchas entre los linajes de los Salazar y de los Velasco.

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Las Merindades también es un territorio estrechamente unido a la tradición artesana. Desde el siglo XVII se tiene constancia del trabajo, entre otros, de curtidores, que alcanzaron gran fama como boteros, zapateros, alfareros, tejeros, herreros, canteros, bataneros, carreros, silleros, almadreñeros y cesteros. Hoy en día el saber de los oficios tradicionales se ha conservado en la comarca gracias al trabajo de los artesanos que aprovechando las materias primas de la comarca. Todo ello ha propiciado que las Merindades haya sido declarada como Zona de Interés Artesanal.

En lo que respecta a la gastronomía, es una comarca muy variada, lo que hace que la tierra sean capaz de dotar a su habitantes de cantidad de productos de gran calidad con los que elaborar deliciosos platos. Pero, entre todos sus productos, cabe destacar aquellos que proceden de la matanza del cerdo, tradición que aún hoy pervive en sus pueblos, con manjares como el chorizo, la morcilla o los torreznos. Del mismo modo, por el marcado carácter ganadero de la zona, no podemos olvidarnos de carnes como la ternera con Marca de Calidad «Carne de las Merindades», el cordero o la carne de caza.

Por otro lado, la tierra provee de alimentos como las lechugas de Medina, las patatas o frutas de calidad excepcional como las cerezas de las Caderechas. Otros productos que destacan son la miel, sobre todo la de brezo, de color oscuro con un olor y sabor característicos. El chacolí, un vino blanco joven y de producción tradicionalmente familiar, torto o rosca (pan con forma redondeada y relleno de chorizo y el sobao y las italianas (dos de los dulces más representativos, elaborados en Espinosa de los Monteros con la mantequilla que se produce en la Villa).

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