5 febrero 2024 Por Sara Hormigo 0

Los efectos del edadismo y por qué no deberías decir estas frases hechas que están tan normalizadas

¿Sabes qué es el edadismo? Quizás es término te resuene cada vez más, sobre todo, desde que fuera incluido en el Diccionario de la RAE (Real Academia Española) en 2022, pero, en realidad, fue acuñado en 1969 por el gerontólogo Robert Butler. El edadismo está relacionado con los estereotipos y prejuicios relacionados con la edad, es decir, muchas veces tendemos a referirnos al paso de los años como algo viejo, que ya no gusta y nos dejamos envolver por los estereotipos que incluyen a las personas mayores, limitándolas en muchos aspectos simplemente por la edad.

La Fundación La Caixa, lo explica muy bien en su ‘Glosario sobre edadismo’, en el cual se explica que esta forma de referirse a las personas mayores provoca una serie de efectos no deseados, los “efectos del edadismo”, que a día de hoy todavía existen en la sociedad:

Por un lado, con actitudes negativas sobre la vejez que limitan la vida de las personas.
Por otro, se está invisibilizando al colectivo de personas mayores porque se generaliza que poco pueden aportar ya a su edad.
Y, también se les excluye del entorno laboral, algo que ya hemos visto que, según algunos estudios, no tendría ninguna validez empírica.

Expresiones que no deberías decir a una persona mayor

Para evitar que esto siga pasando, deberíamos tener en cuenta que existen una serie de expresiones o frases hechas que ya no nos sirven, que ya han pasado a ser historia porque son limitantes para las personas mayores, y es algo que debemos cambiar. Muchas veces nos salen solas y, sin quererlo, o sin esa intención, estamos menospreciando a una persona mayor, que quizás sea muy capaz de hacer una tarea o una actividad, incluso que otra persona más joven.

El lenguaje que usamos cuando hablamos con personas mayores, el tono que utilizamos, (términos que incluso se han llegado a denominar como baby talk o el elder speak), la despersonalización, y un suma y sigue más de situaciones son de las que deberían hacernos concienciar como sociedad para que, de esta forma, seamos inclusivos también con este sector que todavía tiene tanto que aportar.

«Estás muy bien para tu edad»: siempre es una frase que puede decirse con un sentido positivo, pero, para el que la recibe, lleva el sentido despectivo de forma implícita.
«Tienes que hacer cosas acordes con tu edad«: una frase sin duda limitante puesto que no podemos generalizar ni dar por hecho que, por tener una determinada edad, no se pueden hacer determinadas cosas. Una mujer puede estar en forma a los 60 y poder hacer un determinado deporte o esfuerzo físico, mientras que otra, por otras circunstancias, no practicarlo, por ejemplo.
«Eres demasiado mayor para hacer eso»: en la línea de la anterior, ¿por qué debemos limitar a una persona por su edad a hacer una determinada actividad? Aquí podemos poner el ejemplo de la esquiadora acuática Dwan Jacobsen que a sus 98 años sigue practicando este deporte, y ha sido galardonada como record guiness mundial. Dentro de esta frase limitadora podríamos incluir otras que derivan de la misma como: “eres demasiado mayor para llevar esa ropa” o “con tu edad ya no te puedes poner determinadas prendas”, ¿por qué?
“Eres mayor pero tienes un espíritu joven”: aquí se está dando por hecho que cumplir años te quita ganas de vivir y, nada más lejos de la realidad, porque… una cosa no está nunca reñida con la otra.
“Te vas a hacer daño”, “ya te ayudo yo”, “ten cuidado no hagas eso”: todas estas frases están asociadas al infantilismo con el que se trata, en muchas ocasiones, a las personas mayores, que dan lugar a una entonación exageradamente aniñada o a un tono de voz elevado a la hora de dirigirnos a ellos. Es decir, como si estuviéramos hablándole a un bebé o a un niño pequeño.  Dentro de este apartado también podríamos incluir los diminutivos y es que llamarles “viejitos”, “viejecitos” o “abuelitos”, también es muy común.
Lo mismo pasa con todas aquellas “palabras que les deshumanizan” cuando nos referimos a ellos, como son los ejemplos de “carca” o “trasto”, e incluso, referirnos a ellos como “el viejo” o “el abuelo”…

Fotos | Askar Abayev Andrea Piacquadio de Pexels

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por
Sara Hormigo

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