23 mayo 2024 Por Anabel Palomares 0

Qué es el síndrome de Rebeca y cómo afecta a tus relaciones que lo sufráis tú o tu pareja

“¡Oh, mi señor, cuidado con los celos! Es el monstruo de ojos verdes, que se divierte con la vianda que le nutre. Vive feliz el cornudo que, cierto de su destino, detesta a su ofensor; pero, ¡oh, qué condenados minutos cuenta el que idolatra y, no obstante, duda; quien sospeche y, sin embargo, ama profundamente!”

William Shakespeare, mucho antes que la psicología, describía los celos en su obra Otelo, de la que es el pequeño fragmento con el empezaba este artículo. El autor inglés describe los celos como algo que no le suma nada al amor, pero sin embargo, existen y son una emoción que forma parte de muchas relaciones de pareja.

Según este estudio de los investigadores Scheinkman y Werneck, “los celos son una experiencia relacional compleja. Son un miedo visceral a la pérdida”. Hoy te presentamos una de las formas que puede tomar y los riesgos que tiene para tu relación de pareja que uno de los dos sufra el llamado “síndrome de Rebeca”.

Qué es el síndrome de Rebeca

A nivel psicológico no está catalogado ningún “síndrome de Rebeca”, un término que recibe su nombre de la película de Alfred Hitchcock ‘Rebecca’, que a su vez está inspirada en la novela homónima de Daphne du Maurier. La película gira en torno a una joven que se casa con un aristócrata con el objetivo de asegurarse un futuro próspero y alentador a su lado. Pero en su nuevo hogar, Manderley, le persiguen múltiples fantasmas del pasado. El recuerdo de su primera esposa, fallecida en trágicas circunstancias, se interpone entre los recién casados.

Es justo eso de lo que hablamos con el síndrome de Rebeca del que hablaba la escritora Carmen Posadas en ‘El síndrome de Rebeca: guía para conjurar fantasmas’. Como explica la escritora, “es la sombra de un amor anterior, un incordiante espectro que nos condiciona a la hora de volver a enamorarnos. Y se manifiesta de muchas y muy molestas formas, y, sobre todo, lo hace en los momentos más inoportunos.”

En el ámbito psicológico el término usado es el de “celos retrospectivos”. Peter Van Sommers ya aseguraba en los años 80 en su libro ‘Los celos: conocerlos, comprenderlos, asumirlos’ que los celos retrospectivos son aquellos motivados por las relaciones anteriores de la pareja actual.

Ya sabemos que los celos no son buenos ni malos, como cualquier otra emoción. La psicóloga María Esclapez nos explica en su libro ‘Me quiero, te quiero’ que existe una diferencia entre sentir celos y dejarse llevar por ellos. Pues bien, en el caso de los celos retrospectivos, “surgen del miedo a perder a la pareja y se basan en la obsesión por el pasado de la pareja y por indagar sobre los detalles de sus anteriores relaciones afectivas o sexuales. La emoción sigue siendo la misma, los celos, solo que el estímulo que los desencadena pertenece a un tiempo diferente”, asegura la experta.

Cómo afecta que tengas celos retrospectivos

Aunque el Síndrome de Rebeca, como decíamos, no es un trastorno recogido por los principales manuales de clasificaciones diagnósticas, los celos pueden llegar a ser patológicos. En consulta, y tal y como nos explicaba la psicóloga Mamen Jiménez, se consideran tres tipos de celos: los “normales”, los celos patológicos y por último una categoría realmente complicada, recogida en el manual de criterios diagnósticos más usado (DSM) como Trastorno delirante de tipo celotípico. Los celos retroactivos o síndrome de Rebeca entraría en la categoría de patológicos pero la persona afectada puede llegar a sentir celotipia y que entre en el tercer tipo.

Como explica Mamen Jiménez, “se considera patológico todo aquello que genere un malestar subjetivo en el sujeto o afecte a alguna de las esferas vitales (social, laboral, familiar)”, y evidentemente los celos retrospectivos tienen un efecto no solo en nuestra relación, también en nosotros.

Desde Esmipsicologa nos explican que generan inseguridades y constantes discusiones en la pareja, especialmente si pensamos que “los celos retrospectivos nacen a partir de las comparaciones insanas que se hacen con las anteriores parejas”. No solo eso, la persona que lo manifiesta tiene la necesidad de “chequear” constantemente no solo el pasado de su pareja, sino el presente de las exparejas de su actual relación, algo que agrava el hecho del fácil acceso que nos proporcionan las redes sociales ahora mismo.

La persona celosa “teme la pérdida del amor, la aparición de una persona que venga a sustituirle, lo que le lleva a una hipervigilancia constante y a realizar determinadas conductas para evitar que esto suceda” explica Jiménez. Además, quien sufre el síndrome puede adoptar conductas persecutorias con los ex y con la actual pareja, lo que podría llegar a acabar con la relación.

Además, las personas que sienten celos patológicos, sean estos retrospectivos o no,  sienten la necesidad de una validación constante del amor. En el caso del síndrome de Rebeca, buscan confirmación continuamente de que son “mejores” que la pareja anterior. En el caso de su pareja, el constante ataque puede llegar a provocar un rechazo por la constante sensación de control.

Por qué surge el síndrome de Rebeca y qué puedo hacer

Los celos retrospectivos pueden aparecer por problemas de autoestima de quien los sufre, experiencias traumáticas pasadas (como rupturas traumáticas o en las que han existido infidelidades), miedo al abandono u otras heridas emocionales, dependencia emocional, e incluso comparaciones constantes de tu actual pareja.

La Dra. Cuesta de la UNED explica que no solo la persona que tiene el síndrome debe recibir apoyo psicológico, también en muchas ocasiones su pareja. Puede mejorar la situación con una buena comunicación. Esclapez afirma que hay que hablar con tu pareja de manera asertiva sobre los problemas que estás teniendo con la gestión de esta emoción (los celos).

Si queremos aumentar la gestión, “además de acudir al psicólogo, podemos practicar la empatía, hacer meditación para calmar los impulsos, reflexionar sobre nuestros pensamientos, y pensar que todo el mundo tiene un pasado emocional”, explica la psicóloga. Y si tu pareja es celosa, recuerda algo: los celos no son amor. Hasta Shakespeare sabía eso en el siglo XVI.

Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

Fotos | Rebecca (2020), Rebecca (1940)

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Anabel Palomares

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“¡Oh, mi señor, cuidado con los celos! Es el monstruo de ojos verdes, que se divierte con la vianda que le nutre. Vive feliz el cornudo que, cierto de su destino, detesta a su ofensor; pero, ¡oh, qué condenados minutos cuenta el que idolatra y, no obstante, duda; quien sospeche y, sin embargo, ama profundamente!”

William Shakespeare, mucho antes que la psicología, describía los celos en su obra Otelo, de la que es el pequeño fragmento con el empezaba este artículo. El autor inglés describe los celos como algo que no le suma nada al amor, pero sin embargo, existen y son una emoción que forma parte de muchas relaciones de pareja.

Según este estudio de los investigadores Scheinkman y Werneck, “los celos son una experiencia relacional compleja. Son un miedo visceral a la pérdida”. Hoy te presentamos una de las formas que puede tomar y los riesgos que tiene para tu relación de pareja que uno de los dos sufra el llamado “síndrome de Rebeca”.

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Es justo eso de lo que hablamos con el síndrome de Rebeca del que hablaba la escritora Carmen Posadas en ‘El síndrome de Rebeca: guía para conjurar fantasmas’. Como explica la escritora, “es la sombra de un amor anterior, un incordiante espectro que nos condiciona a la hora de volver a enamorarnos. Y se manifiesta de muchas y muy molestas formas, y, sobre todo, lo hace en los momentos más inoportunos.”

En el ámbito psicológico el término usado es el de “celos retrospectivos”. Peter Van Sommers ya aseguraba en los años 80 en su libro ‘Los celos: conocerlos, comprenderlos, asumirlos’ que los celos retrospectivos son aquellos motivados por las relaciones anteriores de la pareja actual.

Ya sabemos que los celos no son buenos ni malos, como cualquier otra emoción. La psicóloga María Esclapez nos explica en su libro ‘Me quiero, te quiero’ que existe una diferencia entre sentir celos y dejarse llevar por ellos. Pues bien, en el caso de los celos retrospectivos, “surgen del miedo a perder a la pareja y se basan en la obsesión por el pasado de la pareja y por indagar sobre los detalles de sus anteriores relaciones afectivas o sexuales. La emoción sigue siendo la misma, los celos, solo que el estímulo que los desencadena pertenece a un tiempo diferente”, asegura la experta.

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Como explica Mamen Jiménez, “se considera patológico todo aquello que genere un malestar subjetivo en el sujeto o afecte a alguna de las esferas vitales (social, laboral, familiar)”, y evidentemente los celos retrospectivos tienen un efecto no solo en nuestra relación, también en nosotros.

Desde Esmipsicologa nos explican que generan inseguridades y constantes discusiones en la pareja, especialmente si pensamos que “los celos retrospectivos nacen a partir de las comparaciones insanas que se hacen con las anteriores parejas”. No solo eso, la persona que lo manifiesta tiene la necesidad de “chequear” constantemente no solo el pasado de su pareja, sino el presente de las exparejas de su actual relación, algo que agrava el hecho del fácil acceso que nos proporcionan las redes sociales ahora mismo.

La persona celosa “teme la pérdida del amor, la aparición de una persona que venga a sustituirle, lo que le lleva a una hipervigilancia constante y a realizar determinadas conductas para evitar que esto suceda” explica Jiménez. Además, quien sufre el síndrome puede adoptar conductas persecutorias con los ex y con la actual pareja, lo que podría llegar a acabar con la relación.

Además, las personas que sienten celos patológicos, sean estos retrospectivos o no,  sienten la necesidad de una validación constante del amor. En el caso del síndrome de Rebeca, buscan confirmación continuamente de que son “mejores” que la pareja anterior. En el caso de su pareja, el constante ataque puede llegar a provocar un rechazo por la constante sensación de control.

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Si queremos aumentar la gestión, “además de acudir al psicólogo, podemos practicar la empatía, hacer meditación para calmar los impulsos, reflexionar sobre nuestros pensamientos, y pensar que todo el mundo tiene un pasado emocional”, explica la psicóloga. Y si tu pareja es celosa, recuerda algo: los celos no son amor. Hasta Shakespeare sabía eso en el siglo XVI.

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