4 marzo 2024 Por Anabel Palomares 0

Seis cosas por las que no deberías disculparte nunca, aunque creas que sí

Aaron Lazare, antiguo rector de la Universidad de Massachusetts y referente en el estudio de los procesos de arrepentimiento y perdón, explica en su libro “On Apology”, que lo que hace que una disculpa funcione es el intercambio de vergüenza y poder entre ofensor y ofendido. “Una disculpa supone un intercambio y es, en sí misma, un proceso de negociación donde el acuerdo debe dejar satisfechas emocionalmente a ambas partes”.

Sin embargo hay ocasiones en que puedes sentir que debes una disculpa, pero utilizamos el “lo siento” de una forma errónea que atenta directamente contra nosotras mismas. Según afirma José Antonio Portellano, psicólogo clínico y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, hay ocasiones en que pedimos perdón como “una manifestación de inseguridad y fragilidad emocional que nos impulsa a adoptar un papel de excesiva sumisión”.

Pedir perdón de forma reiterada puede estar relacionado con el miedo al conflicto, con una falta de asertividad o con una baja autoestima. De hecho pedir perdón en exceso mina la confianza. Te contamos cuáles son aquellas situaciones en que nunca deberías disculparte ni sentirte culpable por no hacerlo.

Decir que “no” a cosas con las que no te sientes cómoda

Phoebe Buffet decía que “no” a planes en “Friends” con la excusa de que no le apetecía. Y estaba en su pleno derecho de hacerlo sin disculparse por ello. Pensamos que decir que no a unas amigas es de alguna manera, traicionarlas, pero lo cierto es que decir que sí cuando en realidad queremos decir que no es traicionarnos a nosotras mismas.

Defender tu opinión

En ocasiones y para escapar de un conflicto podemos caer en pedir perdón en lugar de mantener una posición firme y fiel a nuestros principios como persona. Las personas con confianza en sí mismas y auténticas, son fieles a sus propios criterios y no se disculpan por ello por evitar un enfrentamiento y en parte es porque saben que pueden gestionar ese conflicto desde el respeto.

Intervenir en una conversación laboral

La socióloga Maja Jovanovic decía en su charla TED “How Apologies Kill Our Confidence”, que las mujeres sufren una tendencia a pedir perdón por intervenir. No es algo aislado, se ha comprobado que las mujeres tienden más que los hombres a disculparse. De hecho su estudio comenzó después de una ponencia a la que asistió en la que las ponentes, formadas e investigadoras expertas en su campo, comenzaban sus discursos pidiendo disculpas por intervenir.

Como bien explica Jovanovic, esas disculpas sin sentido “nos hacen mucho daño” porque a ojos del resto ”nos empequeñecen, nos hacen parecer más tímidos de lo que somos y minan nuestra confianza”. Disculparnos por dar nuestra opinión o exigir algo en un entorno laboral es un error. Usar frase como “perdona que insista pero necesito ese informe” o “lo siento, pero no estoy de acuerdo” siendo mujeres en el ámbito laboral solo intensifica la brecha de autoridad descrita por Mary Ann Sieghart en su libro “The Authority Gap”.

Ser demasiado “intensa”

Hace una semana pedí perdón en la redacción porque en una discusión amigable me mostré vehemente con un tema. Ahora me doy cuenta de que esa pasión o ese ser demasiado “intensa” no es algo por lo que deba disculparme ni mucho menos. Como bien explica Mara Mariño, nos hicieron pensar que ser intensa era malo. Pero lo cierto es que no, así que deja de disculparte por ello.

Defender tus límites

Defender tus límites y tu espacio personal no debería ser algo por lo que debas disculparte. La psicóloga Lorena Gascón, autora del libro “Querido cerebro, ¿qué coño quieres de mí” nos decía que “las personas que no respetan mis límites no se merecen mi compañía”, así que si pones límites no te disculpes y si eso hace que otros se alejen de ti, mejor, porque estás viendo su verdadera cara.

No llegar a todo

“Perdona, tengo la casa hecha un desastre”. No sé la cantidad de veces que le he dicho eso a mi novio, a mis padres, a mis sobrinos, a mis amigas cuando han venido a tomar algo a casa. Me disculpo por llevar una vida en la que me faltan horas en el día para tener la casa impoluta, y ahora al escribirlo me doy cuenta de la incongruencia del gesto, pero es demasiado real como para que no esté en esta lista.

Podemos herir a alguien inconscientemente y en ese caso, disculparnos por el daño causado con frases como “mi intención no era hacerte daño pero ahora entiendo que lo que dije te ha dolido”, pero no tenemos que pedir perdón por no llegar a todo.

Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

Fotos | Carrie Pilby

En Trendencias | 26 palabras que son tan bonitas que querríamos que existieran en todos los idiomas


La noticia

Seis cosas por las que no deberías disculparte nunca, aunque creas que sí

fue publicada originalmente en

Trendencias

por
Anabel Palomares

.

Aaron Lazare, antiguo rector de la Universidad de Massachusetts y referente en el estudio de los procesos de arrepentimiento y perdón, explica en su libro “On Apology”, que lo que hace que una disculpa funcione es el intercambio de vergüenza y poder entre ofensor y ofendido. “Una disculpa supone un intercambio y es, en sí misma, un proceso de negociación donde el acuerdo debe dejar satisfechas emocionalmente a ambas partes”.

Sin embargo hay ocasiones en que puedes sentir que debes una disculpa, pero utilizamos el “lo siento” de una forma errónea que atenta directamente contra nosotras mismas. Según afirma José Antonio Portellano, psicólogo clínico y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, hay ocasiones en que pedimos perdón como “una manifestación de inseguridad y fragilidad emocional que nos impulsa a adoptar un papel de excesiva sumisión”.

Pedir perdón de forma reiterada puede estar relacionado con el miedo al conflicto, con una falta de asertividad o con una baja autoestima. De hecho pedir perdón en exceso mina la confianza. Te contamos cuáles son aquellas situaciones en que nunca deberías disculparte ni sentirte culpable por no hacerlo.

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Defender tu opinión

En ocasiones y para escapar de un conflicto podemos caer en pedir perdón en lugar de mantener una posición firme y fiel a nuestros principios como persona. Las personas con confianza en sí mismas y auténticas, son fieles a sus propios criterios y no se disculpan por ello por evitar un enfrentamiento y en parte es porque saben que pueden gestionar ese conflicto desde el respeto.

Intervenir en una conversación laboral

La socióloga Maja Jovanovic decía en su charla TED “How Apologies Kill Our Confidence”, que las mujeres sufren una tendencia a pedir perdón por intervenir. No es algo aislado, se ha comprobado que las mujeres tienden más que los hombres a disculparse. De hecho su estudio comenzó después de una ponencia a la que asistió en la que las ponentes, formadas e investigadoras expertas en su campo, comenzaban sus discursos pidiendo disculpas por intervenir.

Como bien explica Jovanovic, esas disculpas sin sentido “nos hacen mucho daño” porque a ojos del resto ”nos empequeñecen, nos hacen parecer más tímidos de lo que somos y minan nuestra confianza”. Disculparnos por dar nuestra opinión o exigir algo en un entorno laboral es un error. Usar frase como “perdona que insista pero necesito ese informe” o “lo siento, pero no estoy de acuerdo” siendo mujeres en el ámbito laboral solo intensifica la brecha de autoridad descrita por Mary Ann Sieghart en su libro “The Authority Gap”.

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Defender tus límites

Defender tus límites y tu espacio personal no debería ser algo por lo que debas disculparte. La psicóloga Lorena Gascón, autora del libro “Querido cerebro, ¿qué coño quieres de mí” nos decía que “las personas que no respetan mis límites no se merecen mi compañía”, así que si pones límites no te disculpes y si eso hace que otros se alejen de ti, mejor, porque estás viendo su verdadera cara.

No llegar a todo

“Perdona, tengo la casa hecha un desastre”. No sé la cantidad de veces que le he dicho eso a mi novio, a mis padres, a mis sobrinos, a mis amigas cuando han venido a tomar algo a casa. Me disculpo por llevar una vida en la que me faltan horas en el día para tener la casa impoluta, y ahora al escribirlo me doy cuenta de la incongruencia del gesto, pero es demasiado real como para que no esté en esta lista.

Podemos herir a alguien inconscientemente y en ese caso, disculparnos por el daño causado con frases como “mi intención no era hacerte daño pero ahora entiendo que lo que dije te ha dolido”, pero no tenemos que pedir perdón por no llegar a todo.

Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

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