27 marzo 2024 Por Anabel Palomares 0

Usaba este truco para responder al comportamiento pasivo-agresivo de mi ex. Ahora sé por qué funcionaba siempre

Podría haber escuchado sus palabras y cuando le preguntaba “¿qué te pasa?” y me respondía “no me pasa nada”, haber dejado la conversación ahí. Pero como en la comunicación lo que importa no es lo que decimos sino cómo lo decimos, el tono de su voz, sus gestos y su lenguaje verbal me decían otra cosa. A mi ex le pasaba algo, vaya si le pasaba. Se estaba comportando de una forma pasivo-agresiva.

Lo que decía no se correspondía con lo expresaba. Dices que estás bien, pero te muestras hostil. Eso, además de frustrante para mí, me impedía solucionar un problema del que él no quería hablar. Todas lo hemos hecho en alguna ocasión pensando que la otra persona “debería” saber lo que nos pasa, como si tuviera una bola de cristal. Pero si tenemos un problema y cuando nos preguntan no lo hablamos, no resolvemos nada.

En lugar de abordar lo que nos molesta, nos callamos, murmuramos en voz baja, somos sarcásticas o evitamos el contacto. O usamos un silencio demoledor. La persona que pregunta y se interesa por ti está tan perdida que no sabe ni cómo actuar. Cuando me pasaba con mi ex pareja, usaba este truco para responder: “Sé que me has dicho que no te pasa nada, pero no lo siento así”.

Una frase casi mágica: “Sé que me has dicho que no te pasa nada, pero no lo siento así”

La experta en relaciones de pareja y con más de 20 años de experiencia Courtney S. Waren, es doctora y psicóloga licenciada en Harvard y quien me ha hecho entender años más tarde por qué esa frase funcionaba tan bien. Lo que conseguía con esta sencilla frase era comunicarme de una forma respetuosa con la que era mi pareja y le hacía sentir, sin atacarle, que estaba ahí para hablar de lo que le preocupaba.

Podría haberle dicho “sé que te pasa algo pero no me lo quieres decir” o “no me mientas, sé que te pasa algo”, o incluso haber dicho algo como “deja de marear la perdiz y dime qué te pasa”. Me entraban ganas de hacerlo, porque cuando tenemos delante este tipo de comportamientos resulta muy frustrante. Quieres decirle “si te pasa algo, dímelo”, pero entonces contesta de forma más agresiva con un “que no me pasa nada, ya te lo he dicho”.  Lo sé porque lo he vivido en primera persona muchas veces.

Pero después de años de relación me di cuenta de que esta forma de acercarme a él era mucho más efectiva. “Sé que me has dicho que no te pasa nada, pero no lo siento así“, me ponía en disposición de escuchar si él quería hablar de ello y sin juzgarle por el comportamiento que estaba teniendo. Siempre que nos pasaba, usaba con él un tono tranquilo. No estaba ahí para comenzar una pelea, sino para hablar de algo que evidentemente le había molestado. Y si él no quería hablar del tema, me apartaba, aunque estuviera ansiosa por resolver eso que pasaba.

Warren afirma que existe otra frase que podemos usar en estos casos: “Tengo la impresión de que estás molesto. ¿Quieres hablar acerca de ello?”. Con ella abrimos la puerta de la comunicación que la otra persona tiene cerrada, pero si esa persona no quiere hablar, nos recomienda mantenernos neutrales.

Recuerdale que te preocupas y que estás dispuesta a hablar cuando estén listos. Mientras tanto, aléjate y concéntrate en aquello sobre lo que tienes control: tú”, asegura la experta. Con tu comportamiento estás demostrando inteligencia emocional, así que no tienes porqué sentirte culpable, aunque este tipo de comportamientos tengan efectos en nuestra salud mental.

Los patrones tóxicos pueden tener consecuencias psicológicas negativas para la pareja como respuestas traumáticas (hipervigilancia, pensamiento obsesivo, revivir eventos), síntomas de depresión y ansiedad, culpa y hasta consecuencias biológicas como dificultad para dormir como explica la doctora Courtney S. Waren.

El comportamiento pasivo-agresivo surge cuando alguien no se siente cómodo hablando directamente de sentimientos como una profunda ira, hostilidad y frustración. Pero como explican en Psychology Today “​​se necesitan dos personas para mantener una relación pasivo-agresiva”. Por mi parte afrontaba el problema.

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Usaba este truco para responder al comportamiento pasivo-agresivo de mi ex. Ahora sé por qué funcionaba siempre

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Anabel Palomares

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Podría haber escuchado sus palabras y cuando le preguntaba “¿qué te pasa?” y me respondía “no me pasa nada”, haber dejado la conversación ahí. Pero como en la comunicación lo que importa no es lo que decimos sino cómo lo decimos, el tono de su voz, sus gestos y su lenguaje verbal me decían otra cosa. A mi ex le pasaba algo, vaya si le pasaba. Se estaba comportando de una forma pasivo-agresiva.

Lo que decía no se correspondía con lo expresaba. Dices que estás bien, pero te muestras hostil. Eso, además de frustrante para mí, me impedía solucionar un problema del que él no quería hablar. Todas lo hemos hecho en alguna ocasión pensando que la otra persona “debería” saber lo que nos pasa, como si tuviera una bola de cristal. Pero si tenemos un problema y cuando nos preguntan no lo hablamos, no resolvemos nada.

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Una frase casi mágica: “Sé que me has dicho que no te pasa nada, pero no lo siento así”

La experta en relaciones de pareja y con más de 20 años de experiencia Courtney S. Waren, es doctora y psicóloga licenciada en Harvard y quien me ha hecho entender años más tarde por qué esa frase funcionaba tan bien. Lo que conseguía con esta sencilla frase era comunicarme de una forma respetuosa con la que era mi pareja y le hacía sentir, sin atacarle, que estaba ahí para hablar de lo que le preocupaba.

Podría haberle dicho “sé que te pasa algo pero no me lo quieres decir” o “no me mientas, sé que te pasa algo”, o incluso haber dicho algo como “deja de marear la perdiz y dime qué te pasa”. Me entraban ganas de hacerlo, porque cuando tenemos delante este tipo de comportamientos resulta muy frustrante. Quieres decirle “si te pasa algo, dímelo”, pero entonces contesta de forma más agresiva con un “que no me pasa nada, ya te lo he dicho”.  Lo sé porque lo he vivido en primera persona muchas veces.

Pero después de años de relación me di cuenta de que esta forma de acercarme a él era mucho más efectiva. “Sé que me has dicho que no te pasa nada, pero no lo siento así“, me ponía en disposición de escuchar si él quería hablar de ello y sin juzgarle por el comportamiento que estaba teniendo. Siempre que nos pasaba, usaba con él un tono tranquilo. No estaba ahí para comenzar una pelea, sino para hablar de algo que evidentemente le había molestado. Y si él no quería hablar del tema, me apartaba, aunque estuviera ansiosa por resolver eso que pasaba.

Warren afirma que existe otra frase que podemos usar en estos casos: “Tengo la impresión de que estás molesto. ¿Quieres hablar acerca de ello?”. Con ella abrimos la puerta de la comunicación que la otra persona tiene cerrada, pero si esa persona no quiere hablar, nos recomienda mantenernos neutrales.

“Recuerdale que te preocupas y que estás dispuesta a hablar cuando estén listos. Mientras tanto, aléjate y concéntrate en aquello sobre lo que tienes control: tú”, asegura la experta. Con tu comportamiento estás demostrando inteligencia emocional, así que no tienes porqué sentirte culpable, aunque este tipo de comportamientos tengan efectos en nuestra salud mental.

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Nota: algunos de los enlaces de este artículo son afiliados y pueden reportar un beneficio a Trendencias.

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